top of page

NAVIDAD LAS MANOS QUE HACEN LA MAGIA POSIBLE

  • Foto del escritor: Administrador Artha Alesi
    Administrador Artha Alesi
  • 2 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Por: LAAR.

Director General de Siticob.




La Noche Buena y lo que No se ve.

La Nochebuena es una de las fechas más esperadas en el mundo: el preludio de la Navidad, de los regalos y de los detalles que, para grandes y pequeños, significan una emoción inmensa. Pero detrás de esa noche tan especial hubo cientos de noches más que dieron vida a: la temporada más intensa del año, en cuanto a movimiento de productos y también la que más despierta amor, felicidad y salud en millones de personas.


Días y madrugadas enteras, cientos de manos en plantas de producción y almacenes ayudan a cruzar materiales para fabricar productos. Muchas otras hacen que esos productos se muevan de un lado del mundo al otro: a veces por tierra, por aire y muchas más, por mar.


Todo con una sola intención: que los regalos prometidos por padres, amigos, parejas y personas deseosas de dar un detalle a sus seres queridos —en nombre del buen Santa — lleguen a tiempo.



Del Mundo al Árbol.

No todo es magia. En el camino aparecen problemas, porque ser ayudante de Santa no separece a las escenas pintorescas de un taller perfecto. En los almacenes de México y del mundo, turnos completos reciben contenedores llenos de mercancías que debe registrarse, revisarse y guardarse con orden, para que horas después pueda salir en la ruta correcta y llegar al estante indicado, donde las personas podrán encontrarla a la mano.


Al mismo tiempo, otros productos se preparan para un camino que cobró gran fuerza a partir de la pandemia de 2020: el de las compras por internet. La digitalización, las nuevas generaciones y las nuevas tecnologías hicieron habitual que un producto visto en redes sociales —o incluso en televisión— esté disponible en los sitios de e-commerce. Desde ahí, cada persona elige color, talla y cantidad con unos cuantos clics y confirma una compra que, en realidad, es una promesa de entrega.


Esa promesa se vuelve tarea para los verdaderos ayudantes de Santa: mujeres y hombres que, con escáneres, montacargas, zapatos de seguridad y chalecos reflejantes, caminan día y noche por los pasillos de los grandes almacenes para localizar, tomar y surtir los productos correctos.Pero ese es solo un eslabón de la historia. Que un producto salga del almacén es apenas el inicio del último tramo.Rutas completas de paquetes cruzan cada día y cada noche las carreteras de México, trasladando toneladas que luego se reciben y reordenan en centros más pequeños.


Nuevas manos arman recorridos en vehículos ligeros para comenzar la entrega final del regalo prometido. Cientos de miles de personas en motos, camionetas y vans circulan por ciudades y colonias haciendo la labor que a un gordito vestido de rojo le sería imposible completar en una sola noche. Para ellos, es una tarea de todos los días: su trabajo termina cuando dejan el paquete, confirman la entrega y cierran el pedido.


Dos Caminos, la Misma Promesa:

Tienda - E-Commerce

Aun con la ayuda de los repartos, muchos queremos ver los productos en vivo antes de colocarlos bajo el árbol. Por eso, tiendas departamentales y de autoservicio llenan sus estantes con lo que saben —según sus proyecciones— que la gente saldrá a buscar.


Familias enteras visitan plazas comerciales para mirar, comparar, medir y elegir aquello que dará un momento de alegría.


Para que eso ocurra, cada noche salen rutas desde los centros de distribución hacia las sucursales. No es fácil: se necesitan miles de manos para que, del CEDIS al estante, un producto esté listo para tomarse.

Quien recibe, valida y ubica; quien prepara pedidos para tiendas; el transporte que lleva cada pallet sano y salvo; las personas que reciben en sucursales, cuentan lo que llegó, lo acomodan, limpian y ordenan. Todo para que miles de personas puedan tomar uno —o varios— y caminar felices al área de pago sabiendo que encontraron el regalo prometido.

Personas No Duendes

No se trata de quejarse por lo que implica dar vida a una Navidad hermosa. Al contrario: vivimos un tiempo en el que conviene recordar que, aunque la Inteligencia Artificial esté en un punto fuerte, la inteligencia humana inventó y creó todo lo que hace posible nuestra vida

moderna. También esta temporada nos acerca a nuestros orígenes y que a través de detalles materiales, guarda gestos de amor y humanidad.


Por eso, hay que honrar y agradecer a quienes hacen posible que el “milagro” de la Navidad sea real y que las sonrisas de millones de niñas, niños y adultos existan gracias a la llegada de ese regalo prometido. Es bonito creer que un personaje simpático puede resolver una operación tan difícil, pero son miles de manos humanas las que, día a día, en plantas y almacenes, trabajan para que ese sueño suceda. Y también para que, al terminar su turno, puedan construir una Linda Navidad en sus propios hogares.


La Navidad podrá tener mucho de mercadotecnia y consumo, pero hay algo que nadie puede negar: es la época en la que las personas se conectan con una voz interna que les recuerda que los milagros pueden existir y que, quizá, un gordito de traje rojo llegue con el regalo que siempre quisimos. Detrás de cada regalo hay manos de quienes, con su trabajo silencioso, hacen que la alegría llegue a tiempo.


Contáctame:

In. @Luis Arredondo

bottom of page