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DE LA CORRECCIÓN DE LA CORRECCIÓNA LA MEJORA:

  • Foto del escritor: Administrador Artha Alesi
    Administrador Artha Alesi
  • hace 7 horas
  • 2 Min. de lectura

El verdadero camino hacia la IA.


La preparación operativa antes de la IA


Después de cuestionar la idea de que la IA no puede resolver por sí sola los problemas de una operación, el siguiente paso es entender dónde empieza realmente el cambio. No en la tecnología, sino en la estructura que la sostiene. Ningún sistema inteligente mejora

una operación inestable; únicamente la expone con mayor claridad. Existe una confusión frecuente entre corregir y mejorar. Corregir implica reaccionar ante un error puntual. Mejorar significa trabajar sobre un proceso que ya es funcional, medirlo y hacerlo más eficiente. La IA pertenece al segundo escenario. Cuando se utiliza como herramienta de corrección, los resultados suelen ser inconsistentes y poco confiables.
















Procesos funcionales: el punto de partida


Antes de implementar IA, la operación necesita procesos claros y repetibles. No se trata de perfección, sino de consistencia. Que las tareas se ejecuten de la misma forma, que los criterios no cambien según la persona y que lo que se registra represente lo que ocurre en el piso. Este enfoque responde a un principio básico de gestión por procesos: no se puede mejorar lo que no se controla, y no se puede controlar lo que no está definido. La IA no sustituye este trabajo previo; depende completamente de él. Sin procesos funcionales, cualquier análisis se construye sobre suposiciones.
















IA como herramienta de mejora, no de corrección


Cuando una operación trabaja bajo un esquema de mejora continua, la IA comienza a tener sentido. En ese contexto, los datos reflejan la realidad, las desviaciones se identifican con claridad y las decisiones se pueden sustentar. Este es el mismo principio que sostienen marcos como ISO 9001: definir procesos, medirlos y mejorarlos de forma constante.


La IA aporta valor cuando el inventario ya es confiable, la captura es consistente y el equipo comprende el proceso. En ese punto, la tecnología ayuda a optimizar tiempos, anticipar escenarios y mejorar la toma de decisiones. Antes de eso, solo evidencia fallas que ya existían.
















El límite entre el proceso y la realidad


Hay operaciones con procesos documentados que no se siguen, otras que se siguen pero no se registran correctamente, y algunas donde el sistema captura información que no representa lo que realmente ocurre. Esa diferencia entre el proceso definido, el dato registrado y la realidad operativa es donde se decide el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa tecnológica.


Es ahí donde la IA deja de ser promesa y se enfrenta

a la operación real.


Y es justamente en ese punto donde continúa esta

conversación.









 
 
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