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Navidad en Movimiento Distintas Formas de celebrar y la logística que lo hace posible.

  • Foto del escritor: Administrador Artha Alesi
    Administrador Artha Alesi
  • 2 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Cada diciembre, México entero se activa. Las ciudades se iluminan, los aeropuertos se llenan, los restaurantes se preparan y los hogares se transforman. Pero aunque la emoción es la misma, la Navidad ya no se celebra igual para todos. Para unos sigue siendo una mesa larga en familia; para otros, una cena reservada en un restaurante, una experiencia en hotel o incluso un viaje. Y en cada caso, hay algo que nunca cambia: la logística que trabaja en

silencio para que todo suceda a tiempo.




Navidad en casa: la tradición que activa a toda una cadena.

Hay quienes mantienen intactas las tradiciones: las posadas con piñatas, el ponche calientito, la mesa larga en casa de los abuelos y la cena que no se negocia; y para que esto

suceda, el movimiento inicia desde octubre, cuando los distribuidores comienzan a mover pavos, bacalao, frutas secas y vinos. Los autoservicios operan en modo peak season,

el transporte refrigerado se multiplica y los comercios locales reajustan horarios. Cada

plato tiene detrás un recorrido que inicia en el campo y termina en la mesa familiar.




La mesa navideña que ahora se reserva.

Para quienes prefieren celebrar fuera, debido a la comodidad y a querer vivir una experiencia distinta; los restaurantes se vuelven protagonistas. La cocina internacional y de fusión atrae a parejas y grupos jóvenes; la comida mexicana mantiene lo tradicional en

versiones gourmet; los steakhouses reciben celebraciones íntimas; los restaurantes con vista panorámica se saturan desde noviembre; y los buffets de hoteles concentran a familias grandes y turistas. Y nada de esto funciona sin pedidos anticipados, refuerzos de personal, reservas bien administradas y abasto continuo de bebidas y postres.


Los hoteles también viven su propia Navidad. Desde CDMX hasta Mérida, diciembre implica

cenas temáticas, brunches, actividades familiares y paquetes especiales que requieren coordinar proveedores, ampliar cocinas, reforzar seguridad y mantener un ritmo de montaje y desmontaje casi continuo.




Celebrar viajando: destinos que unen historias.

Y está la otra cara: la Navidad que se viaja. En 2024, más de 10.5 millones de turistas se movieron por México en las últimas dos semanas del año, dejando más de 36 mil millones de pesos.


Los destinos navideños más buscados incluyen: Oaxaca con su Noche de Rábanos, Puebla con la Villa Iluminada, San Miguel de Allende con sus pastorelas, la CDMX con sus

espectáculos, Guadalajara y Monterrey con sus villas navideñas… todos se llenan. En el extranjero, Nueva York, Orlando, Canadá y Europa encabezan la lista gracias a sus mercados, shows y experiencias únicas.


Cada viaje implica rutas abastecidas, aeropuertos reforzados y miles de personas trabajando para que los encuentros sucedan sin contratiempos.




Al final, no importa si se celebra con romeritos en casa, con un menú de autor en un restaurante, con una cena en hotel o frente a una pista de hielo en otra ciudad: Navidad no

solo son compras, es una coreografía de rutas, inventarios, vuelos y manos expertas que permiten que la tradición, en cualquiera de sus formas, siga viva.


La logística es quien enciende la Navidad, quien mueve el viaje, prepara la mesa y acerca a las personas justo donde necesitan estar.

















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